Ocho años después
salí al patio a colgar la ropa
y miré al cielo.
Azul (a pesar de todo).
El también me miró y
me vio tan lejos,
tan poco, tan nada,
que me quiso encender con su brisa
y me quiso arrancar del silencio.
Le entregué mi soledad de nuevo
pero esta vez
le dejé ser mi dueño para siempre.
Me mordí los ojos con los párpados,
tragué todo el aire que me rodeaba...
y nunca estuvimos tan cerca.
salí al patio a colgar la ropa
y miré al cielo.
Azul (a pesar de todo).
El también me miró y
me vio tan lejos,
tan poco, tan nada,
que me quiso encender con su brisa
y me quiso arrancar del silencio.
Le entregué mi soledad de nuevo
pero esta vez
le dejé ser mi dueño para siempre.
Me mordí los ojos con los párpados,
tragué todo el aire que me rodeaba...
y nunca estuvimos tan cerca.